La princesa no ríe, la princesa no siente.
La princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.
Rubén Darío

En aquel tiempo yo tenía el sueño de una libélula entre los juncos del corazón.
Juan Carlos Mestre

En esos momentos de encuentro
entre la luna que sale y el sol que entra
las rojas libélulas.
Haiku

~Yo escribo lírica con sonrisas, en prosa.~
Tempus fugit. Carpe Diem








martes, 17 de mayo de 2011

No lluevas

No me lluevas cielo, que ya saboreo yo la sal por ti.

¡Qué maravillosa sensación la de amar hasta robarnos sentimientos!
Llorar por hacer mías tus tristezas.

Cuando el Sol se da cuenta de lo verdaderamente importante que es el cielo... 
¡Llueve Sol sobre nuestras cabezas!

¡Pero dime! ¿Viste con qué candor lloraba el Sol?
¿Lo sentiste?
Es inevitable sonreír...

sábado, 14 de mayo de 2011

El nombre del amor

Disculpa pero... le he puesto tu nombre al amor.

Adornos para el pelo

El chico suspiró y dos de las libélulas de su corazón escaparon.
Ella las atrapó al vuelo y se las devolvió con una sonrisa pero el muchacho negó suavemente con la cabeza,
las tomó cuidadosamente de sus manos.
La joven intrigada ladeó la cabeza, cerró los ojos cuando comprendió y él, con delicadeza, se las colocó en el cabello mientras ella permanecía sonriendo con los ojos cerrados, para disfrutar las caricias.


All that Jazz

No te atreves a salir pero alguien te empuja. Has salido de las bambalinas y no puedes volver a esconderte. Te diriges a tu posición. Desde que saliste, no has apartado la mirada de la punta de tus zapatitos negros. Una leve luz te baña y te deja ver qué hay más allá. Diriges la vista al público expectante, te abrumas y vuelves a esconderte en tus zapatos. Una segunda vez, vuelves a levantar la cabeza y descubres infinitas miradas en la inmensa oscuridad que parecía vacía.

Poco a poco, los demás van llegando y aunque sigues sintiendo miedo, te sientes acompañado... Piensas en todas las mariposas presentes en ese escenario, dentro de cada uno. Revolotean y se contagian unas de otras...
Pensé en mis libélulas. ¿Serán capaces de encajar entre tantas mariposas y de contagiarse igual que ellas?
¡Qué emoción!

Ya todos ocupan su lugar... Incluso el director, que da la señal.
La función comienza.
Transformamos nuestros respectivos insectos en voz. ¡Miles de mariposas y libélulas volaban ahora por la sala! Salían de nuestras bocas y llegaban hasta el más recóndito lugar los corazones que nos observaban.
Pude ver la música.

Mi voz, mi pequeña voz con su pequeño registro, de sol a sol, entre tantas y tantas otras.
Una continua conversación entre sopranos, contraltos y bajos. Una hermosa conversación.

Sentirse parte de un todo. Encontrar un lugar. Situar tu voz.
Y cantar, sobre todo cantar. Porque tenemos mucho que decir y por lo que luchar.

¡THAT JAZZ!

Última nota... y lágrimas que acuden a los ojos. Ya está, se ha acabado. Todo el mundo en pie, aplauden entusiasmados. Las luces se encienden. y saludamos. Reímos e incluso lloramos.
Aquí culmina el trabajo de todo un año de ensayos, de ponerse de acuerdo, de organizar, de nervios tras las bambalinas, de aplausos y sobre todo... de Jazz. Mucho Jazz.

Sólo puedo decir gracias.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Mi piano y él

Mis dedos acariciaban suavemente las teclas del piano, de mi viejo piano heredado.
Mis dedos tocaban sin miedo a equivocarme, sin miedo a la caída...Esa sensación de libertad que se siente cuando ignoras las consecuencias. Esa sensación que da el aquí y ahora.

Yo caía y caía, deslizándome entre las notas, escondiéndome tras los silencios y reapareciendo en las corcheas, para que no le doliera mi ausencia.

Transformé mi voz en música. Las yemas de mi piel acariciaban la música, me transformaban en música y me permitían viajar a tus oídos.
A tus oídos y aún más profundo. Ya sabes dónde. (Ahí donde más duele)

Acaricié tu corazón con mi voz...




Al ver sus lágrimas conmovidas, lo comprendí. Se me había concedido la oportunidad de dar otro concierto y  en esta ocasión, el público era el adecuado.
Mi música estaba siendo escuchada. Ahora sí.
Yo estaba siendo escuchada con seis sentidos.

Y comprendí que a veces, es necesario dejar escapar algo bueno para que venga algo mejor.
Aquellos malditos acordes...
Mi voz...
Y tú...
...
La melodía sigue sonando.

domingo, 8 de mayo de 2011

Rencor y dura crítica.

Notas de rencor en su voz.
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"Y mira que yo no soy rencoroso..."
Pero aprovechaste la mínima oportunidad para despotricar y vomitar palabras desagradables sobre ella...
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El sabor que queda es amargo, ¿verdad?

Más suerte en la próxima partida en la que apuestes tus sentimientos (si te queda de eso)
¡Y que el rencor envenene tu sangre!


Nota para mí: esto no puede ser sano. Pide cita para un lavado de corazón.

viernes, 6 de mayo de 2011

Le falta sal

No preguntes si quiero.
No preguntes adónde.
Sólo llévame.


Es evidente que iré si eres tú quien tira de mi mano.