La princesa no ríe, la princesa no siente.
La princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.
Rubén Darío

En aquel tiempo yo tenía el sueño de una libélula entre los juncos del corazón.
Juan Carlos Mestre

En esos momentos de encuentro
entre la luna que sale y el sol que entra
las rojas libélulas.
Haiku

~Yo escribo lírica con sonrisas, en prosa.~
Tempus fugit. Carpe Diem








miércoles, 29 de septiembre de 2010

A dormir

Shh. Es hora de dormir.

Volvamos a la misma cama, con los de siempre... Y con alguno más que me recuerda que no fue un sueño.

Volvamos a la sensación de no extrañar a nadie, de abrazar la almohada sin pensar en nadie.
Curioso eso de que su nombre ya no sea lo último que pronuncio cada noche.

Volvamos a dormir solos. Como cada noche, volvamos a soñar que mañana será un gran día. Volvamos a cumplirlo.
Nosotros.
Con los de siempre.

Shh... Es hora de dormir.
~Que tengas dulces sueños~





Mi hermano mayor.

Hora de comer. Pero hoy era especial. Hoy comíamos juntos.
Yo había pelado las patatas y él las había puesto en la sartén.
"¡Fue muy divertido! Tendrías que haberle visto!"
Risas... Y la puerta que se abría con un saludo desde el recibidor.

-¡Hola papá!
Ambos al unísono.
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De vez en cuando te regalan trocitos de la vida que no has podido vivir. Y precisamente por eso, son aún más especiales.

Manías

Muerdo los bolígrafos cuando me estreso, cuando me aburro o simplemente porque sí.

Tras pedírselo en varias ocasiones, conseguí que me regalara un bolígrafo negro.
Tenía que ser negro porque era el que me faltaba.
Logré que se acordara de mi necesidades...por una vez.

Y ahora que ya casi forma parte del olvido, veo lo estúpida que fui al prometer que no mordería aquel bolígrafo sólo porque "era importante"
Curiosamente, como tantos otros bolígrafos sin valor, ha pasado por mis labios para acabar entre mis dientes.

Lo que sentía por él no pudo acabar con mis manías. No pudo cambiar mi yo. Al fin y al cabo.


domingo, 26 de septiembre de 2010

Ready?

Vellos de punta. Ligero brillo en la mirada. Quizá no esté todo perdido.

¡Una conversación civilizada!
Oh Dios mío! ¿Es cierto lo que ven mis ojos?
¡Sí! ¡Es una conversación civilizada!

Vacía... pero civilizada...

"Y el rintintín de tus palabras? Esas que salen de vez en cuando de lo más hondo. De la capa aún más profunda que el final del hoyo. Esas que quieres que le duelan y que tapas con una risa."
"Cállate idiota, nadie te/me ha pedido tú/nuestra opinión"

Y esta vez no me río.
¿Preparada para ser amigos?
Sí, amigos de palabras huecas.
Es cuestión de llenarlas, no desesperes...

Tranquila y paso a paso.

Sh... es tarde. duérmete ya.

New room

Saca todo de ahí.
Y una vez fuera, decide qué es lo que va a volver a entrar. Sólo puede volver aquello que te haga feliz. Queda prohibido llenar la habitación de recuerdos inútiles.
Haz limpieza.
Elige el color.
Y deja que manos ajenas se ocupen de ello, Cuando vuelvas, las paredes lucirán otro color.
Y entonces es momento de cambiar las cosas de sitio. Lo que antes estaba ahí, ahora debe estar allí.. O puede no estar. Ésa también es una opción.
Decora con nuevos colores... convierte esa habitación en una nueva, pero que no deje de ser la misma.
Es cierto, la cama a la que te invité ya no es esa. Nunca lo será. Y ahora está en otro lugar. Pero ¿viste? Las paredes son las mismas... De otro color, pero las mismas... Y todas esas alcayatas clavadas... Todas siguen ahí.
Pero no pasa nada, porque me servirán para colgar nuevos cuadros. Y las que no sirvan, siempre las puedo quitar.

Es mi nueva habitación.

Momentos de tú y yo.

Antes de comenzar a leer, para que este momento sea más especial píde a las libélulas que lloren su sexta lágrima " Marlango - Pequeño Vals"
Cuando comience ese feliz llanto, puedes seguir leyendo.

♫♪


Pasear bajo la luz de la Luna por las calles solitarias de Sevilla. El fresco que acaricia nuestra piel. Esa chaqueta que no quisimos llevar por orgullo.
Alguna pandilla que otra... algún "halago" que otro...
Carcajadas. Las nuestras. Y nuestros tacones resonando por callejuelas y grandes avenidas.

Creamos eco ¿te diste cuenta?
¿Escuchaste nuestras miradas?
¿Viste nuestras risas?

La luz de la noche te queda genial con esa falda, por cierto. Y combinada con tu sonrisa, estás de muerte.

Con un pie delante del otro, nos acercamos a Dios sabe dónde.
Sin horas. Sin destino. Un "esta calle me suena. Ah no, no, me he equivocado"
Simples deambulantes que disfrutan del momento. "Momentos de tú y yo"
Un abrazo espontáneo a la luz roja de un semáforo.

Y a cada paso, un secreto desvelado, una sonrisa dibujada y una lágrima caída. Pero de esas de verdad, no de las que salen, sino de las que te sacan. Como la voz... Es fácil pensar, pero cuando te piden una respuesta y tienes que forzar las cuerdas vocales para pronunciar eso que duele... es diferente ¿verdad?
Duele, pero me gusta el sabor en mis labios sonrientes.

Perdernos en la ciudad de la vida. Llamar desesperadas para que nos busquen. Que nos encuentren. Y volver al camino.

Y todo sin dejar de reír.

Ser nosotras. Me encanta.
Tú y yo.


No hizo falta llegar al baileys para contárnoslo todo.

Uy

Uy!
Pero no dolió, porque no esperaba nada.


-Mentirosa. Que no esperabas nada, dices...
-Es cierto, no esperaba nada.
-No esperabas nada porque no ha pasado nada. Pero en realidad, te habría gustado que sí pasara algo. ¿Y entonces qué? ¿Dirías que sí que lo esperabas?
-Exacto. Si nada ocurre, no dolerá porque nada esperé. Y si algo ocurre, afirmaré que me hace aún más ilusión porque era lo que quería.
-Idiota.
-Vale, pero ¿no te parece la forma más inteligente de vivir?- hubo un silencio entre Yo y Mí. -Has sonreído. Te he visto.
-Cállate.
-Orgullosa...

Y ambas sonrieron.