que sí, que estoy celosa del aire que respiras.
Y que sí, que te quiero aquí y ahora.
Tantas horas esperándote que unas pocas palabras al final del día saben más bien poco.
Siempre tengo ganas de más...
Espero que, aunque no pudiera ver tus sonrisas, tuvieras un bonito día.
Sentimientos transformados en palabras que fluyen como la sangre de las heridas. Sentimientos transformados en palabras que se deslizan silenciosos como lágrimas caídas. Sentimientos transformados en palabras que hacen al corazón palpitar, a los labios sonreír, a las manos temblar... Sentimientos transformados en palabras
La princesa no ríe, la princesa no siente.
La princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.
La princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.
Rubén Darío
En aquel tiempo yo tenía el sueño de una libélula entre los juncos del corazón.
Juan Carlos Mestre
En esos momentos de encuentro
entre la luna que sale y el sol que entra
las rojas libélulas.
Haiku
~Yo escribo lírica con sonrisas, en prosa.~
Tempus fugit. Carpe Diem
domingo, 11 de marzo de 2012
miércoles, 7 de marzo de 2012
Lo último
Que sea tu voz lo último que escuche cuando termina el día.
Y por consiguiente, también lo primero.
Libélulas.
sábado, 3 de marzo de 2012
Para siempre
Como la lluvia, que cae hacia abajo.
O el fuego, caliente...
Las estrellas permanentes en el cielo.
Por muchas hojas de árbol que caigan, hay cosas que nunca cambiarán. Inmortales, eternas...
Olvido mi humildad un momento para atreverme a decirlo... Por que si no ahora, ¿cuándo?
Y es que tengo la sensación de que esto que siento se extenderá en la eternidad.
Quédense nuestros nombres grabados en el cielo.
jueves, 1 de marzo de 2012
Full Swing
Sentir que ambos formamos parte de una misma cosa.
Buscar tu mirada entre la multitud que nos separa. Buscarla y encontrarla. Y encontrarme a mí, mis ojos reflejados en los tuyos.
Sonrisas fugitivas que se deslizan silenciosas entre los gritos de la gente.
Indirectas escritas en un lenguaje que nadie conoce como nosotros, nuestro lenguaje.
Sentir que cuando la soga apriete, cuando "pinte negro", encontraré tu mano como la encontré aquel día.
No sé si eran efectos del café, de tu café, del tiempo que llevaba sin verte... Recordar lo mucho que me gusta tu voz, tu sonrisa, tu entusiasmo, lo mucho que me gustas tú.
Sólo sé que no podía dejar de sonreír...Esa sonrisa traidora que me delata.
Que estás especialmente guapo...
...Y yo, especialmente enamorada.
Buscar tu mirada entre la multitud que nos separa. Buscarla y encontrarla. Y encontrarme a mí, mis ojos reflejados en los tuyos.
Sonrisas fugitivas que se deslizan silenciosas entre los gritos de la gente.
Indirectas escritas en un lenguaje que nadie conoce como nosotros, nuestro lenguaje.
Sentir que cuando la soga apriete, cuando "pinte negro", encontraré tu mano como la encontré aquel día.
No sé si eran efectos del café, de tu café, del tiempo que llevaba sin verte... Recordar lo mucho que me gusta tu voz, tu sonrisa, tu entusiasmo, lo mucho que me gustas tú.
Sólo sé que no podía dejar de sonreír...Esa sonrisa traidora que me delata.
Que estás especialmente guapo...
...Y yo, especialmente enamorada.
lunes, 27 de febrero de 2012
Ah si
Todo el día resonando el eco de tu nombre en mi casa vacía, buscando tu mirada en los espejos, para ver cómo me abrazas por la espalda y me besas la mejilla.
Pero sólo me veo a mí. A mí, echándote de menos.
Y cuando por fin te tengo al otro lado, escuchando lo que digo, se me atoran las anécdotas en la garganta y no sé qué decir. No me vienen las palabras y me ahogo en las ganas de ti.
Breve conversación y de nuevo el silencio.
Colgar y recordar justo después todo lo que fui anotando para contarte cuando tuviera la oportunidad.
"Ah, sí. Que esta noche dormí abrazando muy fuerte los peluches que me regalaste. Muy, muy fuerte."
Ojalá hubiera podido cambiarte por los peluches.
Pero sólo me veo a mí. A mí, echándote de menos.
Y cuando por fin te tengo al otro lado, escuchando lo que digo, se me atoran las anécdotas en la garganta y no sé qué decir. No me vienen las palabras y me ahogo en las ganas de ti.
Breve conversación y de nuevo el silencio.
Colgar y recordar justo después todo lo que fui anotando para contarte cuando tuviera la oportunidad.
"Ah, sí. Que esta noche dormí abrazando muy fuerte los peluches que me regalaste. Muy, muy fuerte."
Ojalá hubiera podido cambiarte por los peluches.
domingo, 26 de febrero de 2012
Todo encaja
Es sentirte lejos y a la vez tan cerca.
Sentir que todo vuelve a encajar, que todo vuelve a ser como lo necesito, en el lugar al que pertenece.
Las ganas de ti, a cada célula de mi piel, especialmente a las de mis labios.
Las estrellas, al cielo.
Quizá la prueba más fehaciente sea que las palabras vuelven a quedar plasmadas aquí, donde tu ya sabes.
Saber que muchos kilómetros más allá, hay una respiración que responde a la mía...
Todo está bien, donde debe estar.
Sentir que todo vuelve a encajar, que todo vuelve a ser como lo necesito, en el lugar al que pertenece.
Las ganas de ti, a cada célula de mi piel, especialmente a las de mis labios.
Las estrellas, al cielo.
Quizá la prueba más fehaciente sea que las palabras vuelven a quedar plasmadas aquí, donde tu ya sabes.
Saber que muchos kilómetros más allá, hay una respiración que responde a la mía...
Todo está bien, donde debe estar.
Porque tú estás conmigo, y viceversa
domingo, 19 de febrero de 2012
14 de Febrero
Cuando me di cuenta, había pasado el 14 de febrero.
¿De qué lo llené este año?
De su nombre, claro. Como todos los días en esta primavera. Y de otras cosas. ¿De qué iba a llenarlo?
Me sorprendí al comprobar que no había sido la conmemoración de nada, ni una vela por los difuntos... No es que me hubiera negado a pronunciar sus nombres, es que ni si quiera los había recordado.
Creo que una herida se ha curado realmente cuando has olvidado dónde está la cicatriz.
Me sorprende la resiliencia humana.
¿De qué lo llené este año?
De su nombre, claro. Como todos los días en esta primavera. Y de otras cosas. ¿De qué iba a llenarlo?
Me sorprendí al comprobar que no había sido la conmemoración de nada, ni una vela por los difuntos... No es que me hubiera negado a pronunciar sus nombres, es que ni si quiera los había recordado.
Creo que una herida se ha curado realmente cuando has olvidado dónde está la cicatriz.
Me sorprende la resiliencia humana.
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