La princesa no ríe, la princesa no siente.
La princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.
Rubén Darío

En aquel tiempo yo tenía el sueño de una libélula entre los juncos del corazón.
Juan Carlos Mestre

En esos momentos de encuentro
entre la luna que sale y el sol que entra
las rojas libélulas.
Haiku

~Yo escribo lírica con sonrisas, en prosa.~
Tempus fugit. Carpe Diem








viernes, 1 de julio de 2011

Veneno

En cuanto aquella ironía salió espontáneamente con la intención de hurgar en la herida ya abierta supe que una espina clavada me estaba envenenando. "Celos" podría llamarse. Podría, porque en realidad me da miedo esa palabra.

"Claro, te entiendo, a él no se lo puedes contar."

Y por no decir las cosas claras, ironizo y creo espinas que se clavan en los demás, para que comprendan mi dolor. Egoísta, tremendamente egoísta y ridícula. Bajo aquella toalla, empapada.
Tan ridícula que me avergonzaba ante el mundo.

"Es que es pensarlo y ay, duele. Que me quiera a mí, más que a nadie, solamente a mí."ç
Pero callarlo no es la solución, que ya me conozco.
Que por no decir las cosas claras, ironizo y creo espinas...


Veneno que se clava en forma de palabras crueles.


No hay comentarios:

Publicar un comentario