Sentimientos transformados en palabras que fluyen como la sangre de las heridas.
Sentimientos transformados en palabras que se deslizan silenciosos como lágrimas caídas.
Sentimientos transformados en palabras que hacen al corazón palpitar, a los labios sonreír, a las manos temblar...
Sentimientos transformados en palabras
La princesa no ríe, la princesa no siente. La princesa persigue por el cielo de Oriente la libélula vaga de una vaga ilusión.
Rubén Darío
En aquel tiempo yo tenía el sueño de una libélula entre los juncos del corazón.
Ocurre que cuando dos cuerpos se acercan, en concreto el tuyo y el mío, se desvirtúa la realidad y se crea un nuevo concepto de espacio-tiempo en el que los segundos se traducen a la dimensión de milésimas y nos trasladamos a una nueva dimensión, totalmente independiente al mundo que hoy conocemos.
Imagino una escalera. Y colores.
Amarillo, rojo, celeste, rosa, verde, dorado... Flores y gotas de rocío que reflejan la luz que reciben. Espejos de plata.
Suaves y delicadas pinceladas de música.
Los martillos del piano golpeando las cuerdas del piano, mis pies ascendiendo.
Desde arriba se ve todo. La infinita inmensidad que me rodea, claridad. La luz del Sol.
El cielo, nubes de seda, velos de misterio al fondo.
Noto como la luz de mi estrella, cálida, me enciende la piel. Es una melodía de esas que te revuelven hasta las vísceras, desde la médula hasta el último poro de mi piel. El vello de punta, como si quisiera alcanzar algo alto, muy alto. Y ya siento cómo empieza a apoderarse de mí desde el vientre. La sensación se expande por todo el cuerpo y se me derrama bajo los párpados. Sonrío.
Mis pies desnudos se elevan suavemente, despacio y siento cómo me separo del suelo. No son alas, pero igualmente acarician la piel. Entonces me dejo caer al vacío, a esas nubes de seda, velos de terciopelo... Y me encuentro desnuda; pero protegida. Me deslizo entre tules y pañuelos, entre secretos revelados y sueños desvelados, me deslizo entre compases.Es el violín, que acaricia al piano.
Me encuentro a mí misma, entre tantas cosas...
Sin impurezas, sin miedos.
Me siento yo, enteramente, y limpia.
Bañarse en rayos de Sol...
Gracias por crear la melodía capaz de reunirme conmigo misma.
Dime que se trata de una broma, que todo es un mal sueño y que ni tú ni yo dijimos esas cosas.
Dime que si intento acercarme no me rechazarás.
Y que todo esto ha sido por no querer hacernos daño.
Dímelo, pero que sea verdad.
No permanezco en silencio porque no quiera dirigirte mis palabras. Pero es que sólo se me ocurre decirte un te quiero y tengo miedo a que lo rechaces.
Que celebres conmigo mis derrotas, y nos emborrachemos del licor de mis triunfos.
Que yo estaré ahí para regalarte sonrisas cuando fracases y besaré tus éxitos.
Y es sin darme cuenta, pero cuando sufro, te pienso. Un lugar al que huir, tus brazos. Aunque sólo fueran dos segundos, la fuerza necesaria para descansar.
Que después me veas seguir adelante, un "no pasa nada" de tu boca.