La princesa no ríe, la princesa no siente.
La princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.
Rubén Darío

En aquel tiempo yo tenía el sueño de una libélula entre los juncos del corazón.
Juan Carlos Mestre

En esos momentos de encuentro
entre la luna que sale y el sol que entra
las rojas libélulas.
Haiku

~Yo escribo lírica con sonrisas, en prosa.~
Tempus fugit. Carpe Diem








jueves, 9 de septiembre de 2010

Superficie y cimientos

Quienes admiren mi fortaleza... que sepan toda la verdad...
Que cuando soplo para avivar los fuegos ajenos me es inevitable derramar agua sobre mi propia candela.
Menos mal que el calor de mis llamas evapora las lágrimas antes de que me apaguen.
Menos mal que mis cimientos están bien construidos.

Y que no se dejen engañar por la caligrafía de mis palabras... que si las tuviera que leer, me temblaría la voz...

Pero claro... no puedes decirle a alguien que acaba de romperse que tú sigues recolectando trocitos de ti misma... No puedes negarle las ganas de renacer... No puedes... No puedo...

Y es cierto que lo supero día a día y que soy capaz de sonreír... pero es que ayer hizo un mes desde que desperté de mi sueño...


El cielo de los caídos

Se repite la misma historia en unas personas y otras.
Personas que alzan el vuelo acompañados y que caen irremediablemente de nuevo.
Es un principio de la física, no se puede evitar. Todo lo que sube, tiene que bajar.
Dios, tiene que ser de una forma tan dolorosa?
Maldita gravedad...

Por suerte hay algunos que en su vuelo son capaces de atravesar hasta la atmósfera y llegar al universo... Allí, donde no hay gravedad... allí donde no se puede caer...
Yo volé por el cielo... como tantos otros... Y como tantos otros, caí...
Alcanzar la eternidad...  "nuestro amor será eterno..." Todos comienzan a batir las alas de ese modo. Sólo algunos lo logran de verdad...

Y aquí estoy, en el suelo, de nuevo. Saltando, bailando, brincando... jugando a que vuelo... 
Y mientras salto los charcos, los cuerpos inertes de las personas con alas rotas caen a mi alrededor...
macabra imagen de cadáveres que caen...



Tranquilos... cuando el dolor se resienta y os acostumbréis a él... Cuando abráis los ojos y empecéis a distinguir las figuras en la oscuridad... veréis que hay más como vosotros... Hay más personas sin alas... Diferenciaréis la sombra de alguien que os sonríe. Yo os sonrío.
Es cierto, es una sonrisa rota... pero es una sonrisa... Es todo lo que puedo ofrecer...

Yo también llegué aquí y aún no he podido curar del todo las heridas... pero he sido capaz de ponerme en pie y saltar charcos... La caída duele, pero aún no ha muerto nadie...

Renaceremos. Lo sé.

Quiero ser el ángel de muestra. Ése al que todos admiren. Ése que fue capaz de recuperarse y mostrar cómo hacerlo.

Aquí estamos, señores. Y no pasa absolutamente nada.

cajón de sastre

Dentro de un desorden racional tengo mis razones ordenadas. 

Y me gusta ser así.





¡Colorea sonrisas!

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Cuestión de esfuerzos...

¿De qué me sorprendo? Ha vuelto a ocurrir... como siempre.

No imaginas la alegría que sentí cuando reapareciste de la nada para saludar.
Tienes esa capacidad para aparecer -y para desaparecer- y alegrarme el momento. Eso, el momento... Acabarás siendo un instante de alegría de mi infancia que salpica de vez en cuando mi presente...
"Cuéntame, qué fue de ti?"
¿Qué fue de mí? Sigo aquí, nunca me fui...
Suspiras... "Debería haber estado a tu lado. Me perdí ese momento..." Me río a carcajadas.
Sí cielo... te perdiste ese momento... y los cuatro años que le preceden. Te perdiste mi adolescencia. Te perdiste lejos, muy lejos, sin preocuparte de la vida que dejabas atrás... de la amiga que se quedaba atrás...
Vuelvo a reír... pero, cuidado,  no te lo creas. En realidad no me hace feliz...

Y de nuevo lo hiciste, volviste a activar la esperanza de mi subconsciente con sólo pronunciar dos palabras...
"Quiero verte"

Claro... quieres verme... Y me morí de ganas de abrazarte, de besarte, de volver a ser uña y carne... No quiero contarte todo aquello que te has perdido... No quiero que miremos atrás e intentemos llenar nuestras respectivas ausencias... Quiero crear un hoy contigo. Para que mañana sea un ayer que recordar... Un ayer en el que sí encuentre tu sonrisa...

Y cuando sólo faltan horas para que creemos nuestro mundo... repites la misma canción...
Una risa nerviosa... siempre comienza igual. Melodía del infierno.
¿De qué me sorprendo?
Excusas, más risas, las palabras no coinciden, vacío lo primero que se me ocurre al teléfono... Al igual que tú.
En vano, siempre en vano, como todos mis intentos por recuperarte.

¿Sabes? Tu contrato de amistad no decía nada sobre mi estatus por debajo de todo nuevo plan que surja en cualquier momento y sin previo aviso. Por debajo de cualquier otra persona a la que ves cada 24 horas. Lo que no incluyes es que siempre soy tu segundo plato...

Me he cansado. ¿Me oyes? Estoy harta. No soy un juguete. Soy una persona y era tu amiga...
Créeme que me esforcé por volver a quererte... pero vuelves a olvidarte de cada juego que compartimos...
Porque tú siempre lo olvidas todo... Ni siquiera recuerdas cuál es el único día que quiero que recuerdes... Sólo te pido un día al año ¿tan difícil es amarme uno de 365?
Impresionante...

E igual de impresionante es que, aunque mentiste una vez más, he vuelto a creerme tu mentira... He vuelto a caer...No es la primera ni será la última ocasión en la que ocurra... Estoy cansada... Pero sigo buscando esa amiga que una vez fuiste...
Volví a aceptar tu invitación.
Una vez más. Y... volvería a hacerlo.

martes, 7 de septiembre de 2010

Ironías

Aprecio más a aquel que no besé porque me amaba
que a ti, que me besas aunque no te importo nada...







Nunca me amarás

Nunca me amarás por lo que soy. Porque nunca me conocerás.

Porque tú no eres él... Porque contigo todo es diferente... incluso yo misma...
Jamás escucharás una risa verdadera salir de mis labios... Tú solo ves esa sonrisa fácil... sí, exactamente esa que sale de la boca...no la del corazón... Porque tú no llegas tan hondo...
Ese es el problema... flotaremos por la superficie del lago sin bucear y descubrir el fondo...
En tu sociedad si no vale lo de fuera, mucho menos lo de dentro...Y quiero valer... Y me pongo nerviosa.

Porque no me siento capaz de mostrarte mi verdadero yo. No a ti... Porque, aunque me mostraron lo contrario, desde que se fue me da la impresión de que nadie me amará por ser lo que soy... Y si me amara a mí, por ser yo... se cansaría de hacerlo... 

Es cierto, no hay ilusión. No hay amor. No hay mariposas en el estómago... Pero sé que tampoco habrá dolor...
Quizá soy terriblemente aburrida de amar...

Por eso nos besaremos de esta manera... Para que no te canses de verdad... para que no te canses de mi verdadero yo... Para que, si te vas, sólo le duela a mi superficie...

Porque si vuelven a abandonarme a mí... a mi verdadero yo... no sé si tendré las fuerzas suficientes para continuar...




"Y es tan frecuente como extraño,
si no puede hacerte daño,
no te hará feliz"


domingo, 5 de septiembre de 2010

Asume las consecuencias

Jugué.
¿Te arrepientes?
Lo siento chica. Esta vez no te arrimaste a la sombra de un buen árbol.
¿Y qué vas a hacer? Sólo jugabas a mentir... No puedes sentirte utilizada porque sólo era un juego. Un juego de mentiras. Y tú aceptaste las reglas desde el principio.

Es por eso que no me arrepiento. Hice lo que me apetecía. Acepté entrar en su juego, inventarme una vida y creer su vida inventada.
Asumo las consecuencias.
Quizá si hubiese sabido la verdad desde un primer momento, no habría movido mi ficha de la casilla de salida.
Sentirse idiota no sirve de nada ahora. Sabías que no sabías nada. Y aún así, jugaste...
Ahora el juego se ha acabado... pero él sigue tirando los dados... Ese sonido de los dados al chocar me molesta... Y lo hace cada vez más... Es irritante...
Si ésto continúa acabaré por derribar el tablero y pisar las fichas que rueden por el suelo.
Game over, baby...


Ahora toca desmentir ese juego de mentiras...



...
¿Te arrepientes?
No. Sólo asumo las consecuencias.



Alguien susurró: No te sientas idiota por un idiota...
Y me hizo sonreír